A comprehensive archive of vintage typewriter brands and models

A collector's reference cataloging historical typewriter brands and models from around the world.

A vintage black typewriter with round glass keys on a warm wooden desk, soft natural light from a window, nostalgic and scholarly mood

About the Collection

Typewriter House Collector is an informational archive dedicated to vintage and antique typewriters. The collection spans numerous international manufacturers, from well-known names like Adler, Corona, and Hermes to rare and obscure brands that shaped the history of mechanical writing.

Browse the alphabetical brand index to explore individual manufacturers and their models. Each entry documents a piece of typewriter heritage, reflecting the craftsmanship and industrial design of its era.

Cómo construir una vitrina para exhibir máquinas de escribir

Para quienes atesoramos máquinas de escribir antiguas, la idea de mantenerlas escondidas en un armario resulta casi inaceptable. Estas piezas guardan décadas de historia mecánica y estética, desde las robustas Underwood de los años veinte hasta las portables Olivetti que viajaron en maletines de reporteros. Una vitrina bien diseñada permite que cada modelo se contemple como lo que es: un objeto de arte funcional que merece admiración.

Además de la estética, una buena vitrina cumple una función protectora esencial. El polvo, la humedad, la luz directa del sol y los golpes accidentales pueden deteriorar la pintura, los mecanismos internos y las teclas de baquelita o plástico. Por eso, exhibir no significa exponer sin protección, sino encontrar el equilibrio entre visibilidad y resguardo. Un mueble construido a medida puede lograr ese balance con materiales accesibles y algo de planificación.

Antes de tomar medidas o comprar madera, conviene revisar la colección completa y decidir qué máquinas queremos destacar. Algunas pesan más de quince kilos, como las Remington de escritorio, mientras que otras, como las Hermes portables, apenas superan los tres. Conocer las dimensiones de cada pieza, incluyendo la altura con el carro levantado, evita sorpresas a mitad del proyecto.

También hay que contemplar el lugar donde se ubicará la vitrina: una pared del estudio, una sala de estar o un rincón dedicado a la afición. Cada espacio tiene condiciones de luz, humedad y tráfico distintas que influyen en el diseño final. Medir el sitio con cinta métrica y observar cómo circula la luz natural a lo largo del día ayuda a prevenir errores costosos.

Diseño y medidas del mueble

El primer paso consiste en dibujar un plano sencillo a escala, indicando el ancho, alto y fondo de cada máquina que se exhibirá. Una Underwood No. 5, por ejemplo, mide alrededor de 35 centímetros de fondo, mientras que una Royal Quiet De Luxe apenas llega a 28. Conviene dejar al menos cinco centímetros de margen a cada lado para que las piezas no queden apretadas y se puedan limpiar los cristales sin dificultad.

La profundidad del mueble es uno de los aspectos más olvidados. Si la vitrina queda demasiado pegada a la pared, resulta incómodo acceder a las máquinas para limpiarlas o cambiar el orden de la colección. Un fondo de entre 40 y 50 centímetros suele funcionar bien para la mayoría de los modelos de escritorio, mientras que para portables basta con 30 centímetros.

La altura de cada estante debe permitir que la máquina respire visualmente y, al mismo tiempo, facilite la lectura de los carteles informativos o las placas de identificación. Para un estante único, una altura total de 25 a 30 centímetros es suficiente; si se planean varios niveles, hay que sumar el espacio de cada máquina más un margen de diez centímetros entre ellas.

Materiales principales para la vitrina

La elección de los materiales define tanto la estética como la durabilidad del mueble. Una lista de componentes habituales incluye:

  • Madera de pino, roble o MDF para el marco y los estantes
  • Vidrio templado o metacrilato transparente para los frentes y laterales
  • Bisagras pequeñas, tiradores y cerraduras para las puertas
  • Tiras de LED con difusor para la iluminación interior

El vidrio templado ofrece mayor resistencia a los arañazos y al impacto que el metacrilato, aunque este último es más ligero y barato. Para colecciones valiosas, el vidrio resulta más apropiado porque mantiene su transparencia durante años sin amarillear. El metacrilato, en cambio, tiende a empañarse con el tiempo si no se limpia con productos específicos.

La madera maciza, como el roble o el nogal, aporta un aire clásico que combina muy bien con máquinas de los años treinta y cuarenta. El MDF, más económico y fácil de trabajar, admite pinturas y chapas decorativas que imitan maderas nobles. Sea cual sea la elección, conviene sellar bien las superficies para evitar que la humedad de la habitación afecte la estructura a largo plazo.

Iluminación y control ambiental

La luz inadecuada es uno de los enemigos silenciosos de las máquinas de escribir antiguas. Los rayos ultravioleta degradan la pintura, las teclas de baquelita y los carretes de cinta. Por eso, la iluminación LED de baja temperatura y sin componente UV se ha convertido en la opción preferida por coleccionistas y museos. Las tiras de LED cálidas, con un índice de reproducción cromática alto, permiten apreciar los matices del acabado sin agredir las piezas.

La colocación de las luminarias merece atención. Una tira de LED en la parte superior del estante, dirigida hacia abajo con un ángulo de 45 grados, ilumina uniformemente la superficie sin crear reflejos molestos en el cristal. Si la vitrina tiene varios niveles, conviene instalar una fuente de luz independiente en cada uno para evitar zonas de sombra que oculten detalles importantes del mecanismo.

También es importante vigilar la humedad relativa y la temperatura del entorno. Un higrómetro colocado dentro de la vitrina ayuda a mantener los niveles entre 40 y 55 por ciento, un rango seguro para metales y maderas antiguas. En climas muy secos, un pequeño humidificador cerámico puede marcar la diferencia; en zonas costeras, conviene incluir paquetes de gel de sílice que absorban el exceso de humedad.

Proceso de ensamblaje paso a paso

Con los planos listos y los materiales comprados, llega el momento de cortar las piezas. Para un trabajo limpio, lo mejor es usar una sierra de calar o pedir el corte en la maderería, indicando las medidas exactas del plano. Las piezas de vidrio o metacrilato se cortan mejor en una cristalería profesional, donde también pueden pulir los cantos para evitar cortes.

El ensamblaje comienza por el marco trasero y la base, que aportan la rigidez estructural al conjunto. Se recomienda usar escuadras metálicas y tornillos avellanados para que las uniones queden firmes y discretas. Una vez seco el bastidor, se montan los laterales y el frente, dejando los huecos previstos para los vidrios y las puertas.

El último paso es la instalación de las puertas abatibles o correderas, según el diseño elegido. Las puertas abatibles son más fáciles de fabricar y permiten un acceso completo al interior, mientras que las correderas ahorran espacio en habitaciones pequeñas. Tras colocar las bisagras y los tiradores, se ajusta el cierre magnético y se sella el interior con una junta de goma que impide la entrada de polvo.

Conservación de las máquinas exhibidas

Una vez instalada la vitrina, el trabajo de conservación apenas comienza. Una rutina básica de cuidado incluye:

  • Limpieza mensual del cristal con un paño de microfibra seco
  • Revisión trimestral de las juntas y bisagras
  • Aplicación anual de aceite protector en las partes metálicas expuestas
  • Comprobación semestral del estado de las cintas y teclas

Resulta muy útil identificar cada máquina con una pequeña ficha que incluya el modelo, el año aproximado y el número de serie. Esa información enriquece la visita de amigos y familiares y, al mismo tiempo, facilita la investigación posterior. Para profundizar en la datación de las piezas, existen recursos específicos que explican cómo fechar las máquinas mediante el número de serie, una guía práctica que cualquier coleccionista agradece tener a mano.

Cuando se trata de marcas concretas como Remington, las tablas de números de serie son herramientas indispensables para situar cronológicamente cada modelo dentro de la amplia producción de la firma. Aprender a interpretar esas tablas permite distinguir, por ejemplo, una Remington Portable de los años treinta de otra fabricada tras la Segunda Guerra Mundial, algo que cambia radicalmente su valor y rareza.

Una buena opción es contactar con aficionados que llevan décadas reuniendo máquinas, ya que su experiencia puede ahorrar errores costosos y abrir la puerta a intercambios, piezas difíciles de encontrar y al placer de compartir una afición que no deja de crecer.

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