A collector's reference cataloging historical typewriter brands and models from around the world.
About the Collection
Typewriter House Collector is an informational archive dedicated to vintage and antique typewriters. The collection spans numerous international manufacturers, from well-known names like Adler, Corona, and Hermes to rare and obscure brands that shaped the history of mechanical writing.
Browse the alphabetical brand index to explore individual manufacturers and their models. Each entry documents a piece of typewriter heritage, reflecting the craftsmanship and industrial design of its era.
Typewriter Brands Index
An alphabetical directory of manufacturers represented in the archive. Select a brand to learn more.
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- National
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- New America
Las máquinas de escribir del fondo antiguo de la Biblioteca Nacional
Las grandes bibliotecas nacionales suelen guardar, además de sus libros, una memoria material de los instrumentos con los que esos volúmenes fueron un día concebidos, copiados o destruidos. La Biblioteca Nacional de España mantiene en sus reservas una colección de máquinas de escribir que recorre buena parte de la historia de la mecanografía, con piezas datadas entre los últimos años del siglo XIX y la segunda mitad del XX. Quien tenga ocasión de consultar el catálogo comprobará que se trata de un fondo modesto en número pero extraordinariamente significativo por la variedad de marcas, procedencias y estados de conservación.
Cada máquina que llega a una biblioteca pública lo hace por un camino concreto: donación de despachos oficiales, legado testamentario de un escritor, compra en una feria de antigüedades o transferencia desde otro organismo del Estado. Esa procedencia heterogénea explica que el catálogo no siga una lógica de fabricante sino más bien una lógica de episodios. Lo que un visitante curioso encuentra al repasar los inventarios es, en cierto modo, una biografía colectiva del oficio de mecanografiar en lengua española, escrita en hierro, acero y esmalte.
El aparato mecánico fue durante casi un siglo la herramienta indispensable de la redacción burocrática, la correspondencia mercantil y la producción literaria mecanografiada. Antes de la popularización del bolígrafo y del papel carbón, las máquinas se situaban a la entrada de cualquier oficina, redacción o registro civil. Una colección institucional como la que custodia la Biblioteca Nacional ofrece, por tanto, una doble lectura: la del objeto físico conservado y la de los hábitos de escritura que lo rodearon en su tiempo de uso.
Quien se acerca por primera vez a este fondo suele buscar marcas reconocibles —Underwood, Remington, Royal— y termina descubriendo que el inventario incluye también máquinas pedagógicas, máquinas para ciegos y algunos modelos de fabricación española poco citados fuera del circuito de coleccionistas. Esa amplitud convierte a las reservas en un recurso valioso tanto para historiadores del libro como para aficionados a la mecanografía, y justifica una visita pausada al catálogo antes de cualquier visita presencial.
Los modelos pioneros del siglo XIX y principios del XX
El inventario del fondo antiguo reserva un lugar destacado a las piezas más antiguas. La Biblioteca conserva varios ejemplares de máquinas con teclado completo fabricadas entre 1880 y 1900, periodo en el que la tipografía mecánica pasó de ser un instrumento de lujo a convertirse en utensilio corriente. Entre ellas se cuentan algunos modelos derivados de la patente original de Sholes y Glidden, reconocibles por su cinta entintada lateral y su sistema de tipo barra aún sin normalizar. Una subcolección especialmente instructiva es la de máquinas llamadas de doble teclado, que explican por qué la distribución QWERTY se mantuvo durante décadas pese a sus conocidas ineficiencias.
Marcas pioneras representadas en las vitrinas ilustran la pugna tecnológica que precedió a la estandarización del teclado:
- Yost, con sus máquinas de tipo desplazable, precursoras del segmento visible.
- Smith Premier, conocida por sus tipos en abanico y su compleja palanca.
- Caligraph, competidora directa de Remington en los años ochenta del XIX.
- Blickensderfer, ya en los primeros años del XX, célebre por su ligereza y su matriz de tipos intercambiables.
Junto a ellas, el catálogo incluye también algunos modelos portátiles tempranos, como las Hammond de caja cerrada. Estudiar estas piezas en orden cronológico permite entender cómo se fue configurando el aspecto definitivo de la máquina de oficina clásica, y proporciona claves para fechar máquinas sin documentación.
Las norteamericanas en las reservas: Underwood, Remington y Royal
Las marcas norteamericanas dominan la sección central del fondo. Una Underwood Nº 5 de 1900, con su capota de cristal característica, suele presidir las vitrinas dedicadas a la mecanografía profesional. La Biblioteca custodia varias unidades de esta serie legendaria, considerada por muchos coleccionistas como la primera verdadera máquina moderna por la visibilidad que ofrecía al mecanógrafo y su mecanismo de tipo barra frontal. A su lado aparecen las Remington de los modelos 10 y 17, populares en las oficinas españolas hasta bien entrado el franquismo, con carcasas de nogal barnizado o de metal esmaltado en negro.
El apartado correspondiente a Royal es especialmente generoso: se conservan algunas KMM de los años treinta y cuarenta, con sus tipografías intercambiables y carro largo, que fueron piezas habituales en los despachos ministeriales. La presencia de máquinas Royal refleja el peso que esta marca tuvo en la administración española durante las décadas centrales del siglo XX y permite documentar la evolución de los tipos de palo y los mecanismos de retorno.
Una visita atenta permite detectar también modelos menos habituales, como las Woodstock de la firma Emerson, las Corona portátiles pensadas para los corresponsales de guerra, o las poco comunes máquinas con teclado hebreo y cirílico que servían en oficinas diplomáticas y consulares. Estas rarezas dan testimonio de la diversidad lingüística de la vida burocrática española del siglo XX, cuando coexistían traducciones juradas, registros consulares y servicios de censos con maquinarias adaptadas a alfabetos específicos.
Modelos europeos y aparatos auxiliares de oficina
La sección europea del fondo antiguo es menos extensa pero igualmente significativa. Se conservan varias máquinas continentales de la marca Torpedo, fabricada en Alemania durante los años treinta, así como algunas Olimpia, Triumph y Adler de posguerra. La presencia de estas marcas refleja la influencia del mercado centroeuropeo en las importaciones españolas y portuguesas de mediados del XX. Algunos modelos continentales muestran además la peculiaridad de incluir caracteres castellanos y portugueses en máquinas que fueron reexportadas entre la Península Ibérica y Brasil, lo que las convierte en piezas singulares para los historiadores de la tipografía.
Más allá de las máquinas de escribir propiamente dichas, la Biblioteca conserva un pequeño pero significativo conjunto de aparatos auxiliares que formaban parte inseparable del trabajo de oficina. En una vitrina lateral dedicada al equipamiento administrativo pueden verse varias máquinas de franquear, así como un par de modelos antiguos de calcular electromecánicos, que ilustran cómo la mecanización integral de la oficina llegó mucho más allá del teclado y abarcó también el sellado, el cálculo y la reproducción de textos.
Dentro de este apartado merece una atención especial la presencia de máquinas de transferencia de direcciones conocidas genéricamente como Addressograph. Estos aparatos, omnipresentes en las dependencias administrativas hasta los años ochenta, permitían reproducir en sobres y formularios las direcciones grabadas en placas metálicas, y fueron piezas clave en la gestión de suscripciones, ficheros de prensa y registros oficiales. Para quien quiera profundizar en la historia de este tipo de maquinaria auxiliar, la ficha sobre la Addressograph ofrece descripciones detalladas de los modelos más representativos y de su evolución técnica a lo largo del siglo XX.
La inclusión de estos aparatos auxiliares demuestra que la Biblioteca entiende su colección en un sentido amplio: un repertorio de tipógrafos mecánicos completado con un registro detallado de los instrumentos auxiliares de la oficina, conformando así un panorama completo de las tecnologías de la palabra escrita del periodo contemporáneo.
Conservación y custodia del patrimonio mecánico
Mantener en buen estado una colección de máquinas de escribir no es tarea sencilla. Las cintas entintadas se secan, las gomas y fieltros se endurecen, y los muelles de retorno pierden tensión con el paso de las décadas. La Biblioteca cuenta con personal especializado que realiza limpiezas periódicas, pero la restauración profunda se encarga a talleres externos cuando la pieza lo justifica. Este criterio prudente permite preservar la pátina original, valorada por historiadores y coleccionistas como una huella legítima del tiempo y del uso.
Las prioridades del programa de conservación pueden resumirse así:
- Control ambiental estricto de humedad relativa y temperatura en las salas de depósito.
- Documentación fotográfica y catalogación sistemática de cada pieza con su número de serie.
- Restauración mecánica conservadora, evitando sustituciones de piezas originales cuando es viable.
- Rotación de las piezas expuestas, alternando vitrinas activas y reservas climatizadas.
Otro aspecto interesante es la documentación paralela generada con cada intervención. Cada restauración se registra en una ficha técnica donde consta el estado inicial, los tratamientos aplicados y las recomendaciones futuras. Esta documentación convierte al fondo antiguo en un recurso didáctico excepcional para talleres de patrimonio industrial, tesis sobre historia del material de oficina o exposiciones temporales que otras instituciones pueden solicitar en préstamo.
Difusión, investigación y futuro del fondo antiguo
Estudiar las máquinas de escribir de la Biblioteca Nacional es, en última instancia, una manera de acercarse a las prácticas materiales de la escritura del siglo XX. Cada máquina guarda una memoria silenciosa: los caracteres desgastados por el uso hablan de miles de páginas redactadas, las cintas conservan restos de tinta de hace décadas, y las marcas de regulación delatan ajustes hechos a mano por mecanógrafos anónimos. Esta biografía callada es la que atrae a quienes se interesan por la historia de la cultura escrita más allá del texto publicado.
La colección funciona también como punto de encuentro entre aficionados. Investigadores universitarios, coleccionistas privados, restauradores profesionales y curiosos ocasionales coinciden en las mismas vitrinas, compartiendo un vocabulario común que ya no se enseña en las escuelas. Iniciativas como las del Typewriter House Collector, que reúne información técnica e histórica sobre modelos clásicos, completan el trabajo institucional con una mirada amateur muy documentada y pueden animar a nuevos visitantes a interesarse por el fondo de la Biblioteca.
El futuro del fondo antiguo pasa por su digitalización progresiva. La Biblioteca ha iniciado proyectos de catalogación en línea con fotografías de alta resolución, escaneos tridimensionales y transcripción de números de serie, lo que facilitará el acceso remoto y reducirá la manipulación de las piezas originales. Esta estrategia coincide con la tendencia internacional a abrir las colecciones mecánicas a un público global, transformando las salas de reserva en recursos digitales al alcance de cualquier investigador con conexión a internet.